domingo, 1 de diciembre de 2013

Radio y Cultura


Reflexiones sobre la Radio como medio de comunicación y sus posibilidades culturales.

TEXTO:

La radio se destaca por ser uno de los medios de comunicación de mayor audiencia en el momento. Al igual que otros medios masivos, como la televisión, el cine o la prensa, tiene o debería de tener como uno de sus objetivos la promoción de la cultura o cierta función de carácter educativo. ¿Realmente es así? Si hay algo de cierto en ello, ¿en qué medida lo es? ¿Cuáles podrían afirmarse como los efectos reales o posibles de una radio educativa o cultural? ¿Cuáles son los retos a que se enfrenta este tipo radiofónico en su existir? A continuación haré una serie de reflexiones en torno a estos problemas para vislumbrar al menos la situación de nuestra radio cultural.


En tales reflexiones es preciso aclarar previamente el significado de algunos términos implicados en estas cuestiones, es decir, conceptos como: comunicación, medio, cultura, y radio, principalmente. Posteriormente a esta aclaración de términos, dilucidaré la conexión posible entre la radio y la cultura, comparándola con el nexo real que se manifiesta en nuestra radio actualmente o el que ha tenido en el pasado. Esto es, en realidad, entrar en un proceso de valoración de lo cultural en nuestra radio. Con esta valoración, quizás, podrán delinearse posibles acciones a futuro.




Conceptos preliminares

Aunque, como parece sugerir Pierre Guiraud en su libro “La semiología”, el concepto de comunicación puede extenderse incluso hasta la identificación con la percepción, “porque según la etimología arcaica, sentir, 'dirigir', significa 'poner en línea (y por lo tanto en comunicación)' el objeto percibido y los órganos sensoriales”1, aquí simplemente me referiré a la comunicación como la transmisión de un mensaje de una persona a otras. Dicho mensaje podrá adquirir formas diversas, según se halle orientado hacia transmitir un dato objetivo de la realidad, una emoción, una orden, etc.


En el proceso de la comunicación humana podemos distinguir cinco elementos: emisor, receptor, mensaje, código y medio. Me aprestaré a definir sólo este último, por su vinculación directa con nuestro tema. El medio es el vehículo o soporte físico que sirve para que una persona (emisor) transmita un determinado mensaje a otra (receptor), bajo un cierto código, es decir, un cierto sistema de significación. Este medio es, en el más simple de los casos, la propia voz humana escuchada directamente del emisor. Pero la historia de la tecnología ha permitido que esa transmisión de un mensaje entre seres humanos trascienda cada vez más ese contacto directo, cara a cara, que ya he mencionado. Así, medios como la escritura, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión, pueden servir al mismo propósito comunicacional que la voz humana, aunque de manera más mediata y con mayor amplitud. 
 

La Radio es el medio de comunicación por el cual es transmitida la voz humana a distancia sin el uso de cables, sino a través de ondas hertzianas, descubrimiento científico y técnico que ha tenido inéditas repercusiones políticas, económicas y socioculturales. Aunque los orígenes de la radio, a principios del siglo XX, se vinculan a la telegrafía y telefonía inalámbricas requeridas con fines militares2, y las primeras emisoras de radio fueron promovidas por radioaficionados, muy pronto pasó a significar una fuente de interés para los capitalistas de todas las naciones, así como para sus gobiernos. Un poco a la zaga, otros actores sociales como las universidades, los grupos religiosos, escuelas, sindicatos, entre otras instituciones, entraron en la participación de este medio con aportaciones de tipo educativo o cultural.


Es aquí donde se vuelve necesario precisar el significado de la palabra cultura3. Por ella entiendo el conjunto de creencias, conocimientos, hábitos, actitudes o acciones forjadoras de valores que comparten los individuos de una sociedad, y que ésta es capaz de reproducir en las sucesivas generaciones a través de procesos educativos. Y cabe destacar de la cultura un elemento importantísimo: el lenguaje. Sin este elemento, el resto de sus aspectos característicos, como la religión, la vida social, la ciencia, la moral, etc., nos parecen imposibles. Pero, además de ser un instrumento fundamental que posibilita la cultura, no deja de ser también una parte de ella. Existe una acción recíproca entre la cultura y el lenguaje que deriva en un proceso de transformación de ambos. En cuanto elemento de una cultura sirve de instrumento de transmisión de una herencia social que las nuevas generaciones deben adquirir; pero, en su función más auténtica, más genuina, por conservar su carácter originario, el lenguaje es forjador de nuevos valores. A esto se halla asociado, por supuesto, la actividad del entendimiento o pensamiento colectivo.


Dado este papel sobresaliente que tiene el lenguaje tanto en la conformación como en la transformación de la cultura, cualquier medio de comunicación debe tener una función cultural intrínseca. La radio es, quizás, después de la Prensa, el medio que más radicalmente ha trastocado los modos establecidos de comunicación. Mientras esta última posibilitó el acceso popular a los frutos de la cultura, aquella los ha multiplicado más, aunque con la característica de fugacidad de la palabra hablada. ¿Bajo qué formas puede la radio influir culturalmente? ¿Cómo lo ha hecho efectivamente? Trataré enseguida estas cuestiones.




Posibilidades culturales del medio radiofónico

En la misma historia de la radio, además del uso comercial de ella, como ya mencioné anteriormente, se ha hecho también un uso político y cultural. Este último, a cargo de los grupos religiosos, las universidades o las escuelas. Pero, si nos atenemos a una concepción de lo cultural como la descrita más arriba, debemos admitir que la función cultural de la radio puede ser no sólo la que formalmente se desarrolla en la promoción de las ciencias, las artes, la historia y la filosofía, propia de las radios universitarias y educativas. También en las radios generalistas, donde se programa una diversidad amplia de contenidos, se transmite al escucha una cierta herencia social manifiesta en la música popular o regional, en el folclore, en los hábitos cotidianos de conducta y del habla, etc. La superficialidad de un programa de noticias, que se limita a dar meros datos, o las opiniones vertidas por un periodista de la radio en torno a un cierto tema, llevan en sí una forma específica de valorar que es propia de la comunidad. Sin embargo, se suele dejar de lado en las radios comerciales y del estado, la posibilidad de elevar la educación del pueblo, haciendo que experimente y profundice los frutos de la cultura. 
 

Mientras las radios comerciales no alcanzan un rango apropiado de “culturales” por su frivolidad, las del estado ofrecen en el mejor de los casos contenidos cuidadosamente esterilizados de la posibilidad de elevar la autoconsciencia ciudadana; en cambio, sirven como un vulgar instrumento de patrocinio político. Las mismas radios culturales, como son ejemplo las universitarias, se ven afectadas por esta inclinación antidemocrática de las radios comerciales y estatales, al adoptar una forma de ser similar a estas últimas: confundiendo la cultura con un mero conjunto de productos, entendiéndola como una mercancía y no como un proceso. Pues, si se viera como un proceso, se tendría en cuenta a los sujetos que lo realizan. Así que, no puede haber una radio propiamente cultural si privilegia los resultados de la cultura por encima de sus creadores, de la gente. La radio cultural debe ser intrínsecamente popular.


En este sentido, tal vez sean más culturales las radios comunitarias o las creadas por asociaciones civiles. En ellas importan más los sujetos que los objetos culturales, como actores de la cultura, y no meros receptores pasivos. En ellas existe un encuentro verdadero entre los miembros de la comunidad, que es el fin de la comunicación, y que paradójicamente se pierde en las radios comerciales y públicas. Quizás sean más culturales porque en ellas la cultura adquiere su forma más noble, más genuina, al trascender su función de meras transmisoras de la herencia social y proponer la creación colectiva de nuevas formas de vida, más adecuadas a su existencia. 
 



La Radio Cultural en México

La gestación de la radio en México no tuvo un destino muy diferente al de otras naciones, al estar estimulada principalmente por intereses de tipo comercial. La radio comercial es la que domina cabalmente por casi cuarenta años, desde su aparición en 1923, cuando salen al aire las primeras emisoras: la CYL, llamada “El Universal ilustrado-La Casa del Radio”, y la CYB, “El buen tono”; pasando por las que en la década de los treintas serían las dos más grandes de la industria: la XEW, que nace en 1930, y la XEQ, fundada en 1938; hasta la década de los sesenta, cuando el gobierno mexicano se decide a participar como emisor en forma reglamentada, a través de la promulgación de la Ley Federal de Radio y Televisión, en la que se especifica que el Estado cuenta con el 12.5% del tiempo de transmisión de los canales comerciales4. Luego, a partir de la década de los setentas, comienza también a impulsarse el surgimiento de radios públicas, ya sean del Estado o universitarias.


El desarrollo de la industria radiofónica mexicana, según Fátima Fernández Christlieb, se cimentó en la conjugación de capital mexicano y extranjero. El primero de estos capitales lo aportaron miembros de las clases ricas porfiristas que, al ser vencidos políticamente en la Revolución Mexicana, encontraron en la industria de la Radio una forma de invertir su capital sin ser afectados por las nuevas leyes constitucionales. Y la inversión de capital extranjero, de origen estadounidense, se estimuló por la necesidad de fomentar la instalación de estaciones comerciales radiofónicas en México, ante el pobre mercado que era para la comercialización de receptores de radio, producidos por los mismos dueños de la industria de la Radio en Estados Unidos. La compañía NBC (National Broadcasting Company), que se constituyó como la primera en el ramo en ese país, participó en la conformación de la XEW, en 1930, así como también la CBS (Columbia Broadcasting System) tuvo que ver en la aparición de la XEQ, en 19385
 

En medio de esta preponderancia comercial de la radio mexicana, surgen en los años 30's las dos primeras radios universitarias: Radio Universidad Nacional, en 1937, y Radio Universidad de San Luis Potosí, en 1938. Es notable que estas emisoras sobreviviesen en medio del mar de emisoras comerciales, aportando contenidos tan distintos al de estas últimas. Radio UNAM, por ejemplo, afirma que sus contenidos comprenden lo a) cultural, b) lo educativo, c) lo informativo y d) lo crítico6. La radio comercial, en cambio, que dedica alrededor de la mitad de su tiempo de transmisión a la publicidad, no destaca por emplear el resto en programas con fines educativos. 
 

Es, quizás, en ese aspecto crítico que dice expresar Radio UNAM donde se pone de manifiesto lo propiamente cultural de la radio universitaria, no tanto en la transmisión de formas culturales fijas, sean ideas, música, obras literarias, hechos históricos o políticos, etc. Mediante la crítica se percibe la realidad como algo problemático, no como algo acabado, perfecto o imperfecto, sino perfectible. En ella es donde se expresa más propiamente la verdadera esencia humana, por lo que al practicar la crítica, el preguntar racional sobre el qué y el por qué de las cosas, el ser humano se encuentra a sí mismo, se realiza. 
 

Este carácter problemático-crítico de las radios universitarias guarda con respecto al fenómeno de las radios comunitarias ciertas similitudes en cuanto a su naturaleza cultural. Éstas últimas se organizan en torno a un grupo social que las emplea como herramientas para plantearse y abordar las soluciones posibles de sus peculiares problemas de grupo. Con esto también se gana en el fortalecimiento de una identidad como grupo social. Pero el tratamiento que dan a su problemática no posee necesariamente un ingrediente filosófico o científico formal como el de una radio universitaria, sino que recurren simplemente a su experiencia y fortalecen sus convicciones en el consenso o valoración colectiva.


En nuestro país son significativos los esfuerzos realizados por grupos marginados en torno a la organización de radios comunitarias, sobre todo por las trabas gubernamentales de que han sido víctimas. “La Voladora Radio”, ubicada en Amecameca, Edo. de México., que inició sus emisiones con el objetivo de informar oportunamente sobre la actividad del Popocatépetl, ha terminado por ser más que un simple medio informativo: un espacio para la discusión de los políticos en campaña frente a la opinión de la población, entre otras funciones. Otro ejemplo es “Teocelo Radio”, en Veracruz, donde de manera periódica se rinden informes por parte de las autoridades hacia la población y, a su vez, ésta expresa sus demandas, dudas, opiniones o sugerencias. “Radio Bemba”, en Hermosillo, Sonora, que a principios de 2007 ha participado con el ayuntamiento en talleres de radio en las colonias con mayores conflictos, donde los jóvenes debaten en torno a temas como las adicciones, la violencia y la salud sexual y reproductiva7. Y podríamos mencionar otros casos en diversas latitudes del país.


Conclusiones

Retomo las cuestiones planteadas en la introducción: ¿existe realmente la Radio Cultural en México? Se puede afirmar que pese a los intereses comerciales que han primado en este medio, se ha mantenido una cierta presencia de lo cultural con las radios universitarias y comunitarias. Sin embargo, en proporción con la radio comercial, resulta ser ínfima esta presencia, sin la influencia que debiera tener para conformar una sociedad culta y democrática. Y no está de más decir que la responsabilidad de este hecho no recae principalmente en ellas sino en el Estado, que en vez de promover su existencia las limita. 
 

Por otro lado, la categoría de “cultural” aplicada tanto a las radios universitarias como a las comunitarias requiere de una detallada inspección, en busca de los rasgos propios de lo cultural, a saber: a) la transmisión de cierta herencia social inherente a la comunidad a que va dirigida la radio, pero, a su vez, b) el ejercicio consciente de una crítica o revaloración de esa misma herencia por los sujetos que han de asumirla. Debe ponerse el acento sobre todo en estos sujetos hacedores de la cultura, y no tanto en sus productos. Las radios universitarias pueden caer en el pecado de invertir este orden de importancia e hipostasiar a la cultura en sus productos: entonces todo se vuelve un mero exponer, como en un museo, las obras relevantes de la historia humana, marginando a la persona que los ha creado. Por otro lado las radios comunitarias, envueltas en su problematicidad concreta, se pueden ver limitadas a una inmediatez carente de horizontes conceptuales o axiológicos, al no considerar los frutos del quehacer humano global en sus soluciones específicas. Estas son las dificultades a que deben sobreponerse cada uno de estos géneros de radio para alcanzar el genuino estatuto de culturales.


Pero también tienen el reto de exigir al Estado la apertura de mayores espacios culturales en la radio, incentivando la creación de más emisoras universitarias y coadyuvando a las comunitarias. Simplemente, no dejar pasar la oportunidad de hacer de este medio de comunicación un eficaz instrumento de educación y edificador de la identidad social.









Bibliografía:

  1. Albert, P.; Tudesq, A.J. Historia de la radio y la televisión. FCE. México. 1982. Trad. Diana Irene Galak C.
  2. Fernández Christlieb, F. Los medios de difusión masiva en México. Juan Pablos Editor. México. 1982.
  3. Guiraud, P. La semiología. Siglo XXI. México. 1997. Trad. María Teresa Poyrazian.
  4. Linton, R. Estudio del hombre. FCE. México. 1972. Trad. Ramón F. Rubín de la Borbolla.
  5. Mier, R. Radiofonías: hacia una semiótica itinerante. UAM. México. 1987.
  6. Primera reunión internacional de radiodifusoras universitarias, culturales y educativas. UNAM. 1981. Curiel Defosse, F. Sintonizando Radio UNAM.



Páginas Web:

1) http://radiomex.blogspot.mx/search/label/Radio%20comunitaria

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