sábado, 21 de febrero de 2015

Vida, obra y trascendencia de Spinoza





Por Mauricio Enríquez Zamora

Hoy se cumplen 338 años de la muerte de Baruch de Spinoza, uno de los filósofos más importantes de la historia, aunque también de los menos conocidos por los profanos de la filosofía. No fue encarcelado ni quemado, como ocurrió con otros, pero compartió con la mayoría el canon del filósofo, expresado según Gilles Deleuze en tres virtudes ascéticas: la pobreza, la humildad y la castidad.

Su vida filosófica, iniciada en una excomunión y un intento de asesinato, es lo que a continuación voy a delinear en términos un tanto generales. Empezaré por describir el contexto histórico en que nace Spinoza, la educación que recibió en Amsterdam, Holanda, su ciudad natal, y las causas de su excomunión; para finalizar exponiendo cronológicamente el itinerario de la obra producida por él desde su excomunión en Amsterdam, hasta su muerte en La Haya, así como haciendo una valoración del influjo y actualidad de su pensamiento.

1. Origen del asentamiento sefardí en Amsterdam.
 El 30 de marzo de 1492 los reyes católicos de España expulsan a los judíos asentados en su territorio. La mayoría de los exiliados pasaron a Portugal. Otros se marcharon al norte de África, a Italia y a Turquía. Los que se quedaron en España se convirtieron al cristianismo.

El 5 de diciembre de 1496, Manuel, rey de Portugal, destierra a judíos y musulmanes de su territorio, para facilitar su matrimonio con la hija de los monarcas españoles. En 1547, por orden papal, fue establecida en Portugal una «Inquisición libre y sin trabas». Durante el periodo de 1512 a 1570 los conversos portugueses fueron asentándose en los países bajos, principalmente en Amberes.

A fines del siglo XVI residía en Amsterdam un contingente de individuos portugueses conversos, la mayoría trasladados de Amberes por razones económicas. Algunos de ellos buscaban la ocasión de retornar al judaísmo.

En 1608 y 1609 se organizan las primeras congregaciones en Amsterdam: Neve Shalom  («Morada de Paz») y «Beth Jacob». Las cuales, en 1626, se fundirían en una sola congregación llamada «Talmud Torah». El judaísmo de estas congregaciones era muy poco ortodoxo. 

2. La educación de Bento de Spinoza.
Es en este contexto histórico de los sefarditas, donde vivió Miguel de Spinoza, padre de Bento. Nació en Vidigere, Portugal, en 1587 o 1588, y llegó a Amsterdam en 1622, donde casó ese mismo año con Raquel, hija de su tío Abraham Jesurum de Spinoza.

Raquel pierde a su primer hijo al nacer, en 1623. Muere después, joven y sin hijos, el 21 de febrero de 1627. Miguel se casa en segundas nupcias con Hanna Deborah Senior, en 1628.

En la comunidad de Amsterdam, el lenguaje de la calle era el portugués, pero rezaban en hebreo. Los varones, al menos, conocían el español, el lenguaje del conocimiento y de la literatura.

Miguel de Spinoza, preocupado por la educación de sus hijos, los inscribió como miembros de la «Ets Chaim» (árbol de la vida). Los estudios escolares estaban divididos en 6 estratos: 4 elementales (entre los 7 y 14 caños) y dos superiores (14 a 20 años).

En marzo de 1654 muere Miguel, padre de Bento, y éste pasa a administrar el negocio de su padre auxiliado por Gabriel, su hermano menor.

Aunque Bento no se inscribió en los grados superiores de educación, continuó sus estudios en una yeshiva: Keter Torah («Corona de la ley»), bajo la dirección del rabino Mortera.

Saul Levi Mortera fue una persona de amplias lecturas que excedía el ámbito de los textos de la tradición judía. En sus escritos hay referencias a la Patrística, a los filósofos antiguos y medievales (judíos y no judíos), a los humanistas italianos, como también a las autoridades rabínicas. Spinoza recibió de Mortera al menos parte de la instrucción religiosa y filosófica de los años de enseñanza superior.

Otro importante rabino que tuvo su influencia en Spinoza fue Menasseh ben Israel quien llegó a Amsterdam alrededor de 1610, donde formó parte de la congregación Beth Jacob, y fue educado por Mortera y el rabino Uziel. A la muerte de éste, lo remplazó como chacham de la congregación Neve Shalom.

Tomó sobre sí la responsabilidad de explicar las doctrinas y creencias del judaísmo a los Gentiles. Su influencia sobre Spinoza pudo ser más bien indirecta, a través de las obras que Bento poseía de él: Esperanza de Israel y El conciliador.

Pero, de quien se cree pudo tener mayor ascendiente es de Franciscus Van den Enden. Nacido en Amberes en 1602, a los 17 años ingresó en la orden de los jesuítas, de la que fue expulsado dos años después. Posteriormente adquirió el título de médico y se instaló con su familia en Amsterdam a mediados de los años 1640.

Enseñó latín en Amsterdam hasta 1671. Estas lecciones se complementaban con una introducción general a las artes y las ciencias, así como con la representación teatral de pasajes de obras latinas.

Fue un defensor radical de la democracia, que respete las fronteras entre autoridad política y creencia teológica, y en la cual los líderes religiosos no jueguen ningún papel en el gobierno. En 1674 se implicó en una conspiración contra la Corona Francesa. El plan fracasó y Van den Enden fue ahorcado.

La compañía de Van den Enden fue de importancia crucial para el desarrollo intelectual y personal de Spinoza. Le aportó una preparación humanista y una mayor depuración de sus opiniones políticas y religiosas.

3. El Anatema.
Los líderes sefardíes de Amsterdam emplearon ampliamente el anatema para mantener la disciplina y reforzar la unidad dentro de la comunidad. La excomunión estaba directamente unida a la violación de leyes específicas.

Según el historiador Josef Kaplan, entre 1622 y 1683, treinta y nueve hombres y una mujer fueron excomulgados por la congregación de Spinoza, con penas que oscilaban entre 1 día y 11 años.

El anatema contra Spinoza tuvo entre sus causas que hubiese negado el estatuto de verdad de la ley de Moisés, así como afirmar que el alma no es inmortal, sino que muere con el cuerpo. Sin embargo, tenía también dimensiones políticas. Spinoza era un liberal republicano para quien la soberanía reside en la voluntad del pueblo. Por otro lado, los líderes de la comunidad judío-portuguesa de Amsterdam eran mercaderes ricos que dirigían los asuntos de la comunidad de manera autocrática.

Estos líderes de la comunidad judía, conscientes de su condición de minoría, estaban atentos a satisfacer en todo lo posible –y no contrariar- la política holandesa. Por ello, dada la preponderancia del calvinismo, no dudaron en castigar a quien con sus herejías ofendía no sólo a las creencias judías, sino también las cristianas.

Dado también el conflicto que los calvinistas tenían con el cartesianismo, era necesario también castigar o no acoger en el seno de la comunidad a quien tuviera estas inclinaciones. Y Spinoza tenía la fama de ser cartesiano. 

4. Obra de Spinoza.
Tratado de la reforma del entendimiento.
Considerado como el primero de los tratados filosóficos originales de Spinoza, se cree que fue compuesto alrededor del año de 1659. Es, además, una obra inconclusa. Aquí se ocuparía de la cuestión preliminar del método filosófico y de algunos problemas relativos a la naturaleza y variedades del conocimiento.

Es también en parte un esquema autobiográfico del propio itinerario intelectual de Spinoza y en parte una invitación al lector a seguir el mismo camino y abrazar la vida filosófica. 

Breve tratado sobre Dios, el hombre y la felicidad.
Se cree que esta obra fue compuesta por Spinoza a partir de 1661, en Rijnsburg, y que lo hizo para exponer su filosofía a sus amigos. Nunca tuvo la intención de publicarla.

El Breve Tratado comienza con varias pruebas de la existencia de Dios y, concluye que la felicidad y serenidad del hombre, y sin duda su bienaventuranza, consisten en el conocimiento de Dios y del modo en que todas las cosas en la naturaleza dependen de él.

Sin embargo, el Dios cuya existencia es demostrada no es el Dios de la Iglesia Reformada, ni el de ninguna religión. Es más bien «un ser susceptible de recibir atributos infinitos». 

Principios de la filosofía de René Descartes.
En 1663, Spinoza se instala en Voorburg, una pequeña población cercana a La Haya. Por ese año, sus amigos le pidieron que compilara para ellos una versión ampliada de las lecciones de filosofía cartesiana dadas a un alumno suyo, Johannes Casear (Casearius), quien estuvo viviendo con él durante su estancia Rijnsburg.

Casearius vivió en casa de Spinoza luego de haber abandonado sus estudios de teología en la Universidad de Leiden. Tenía por objetivo adquirir una preparación exhaustiva en la filosofía cartesiana. En esta obra, Spinoza utilizaba principios cartesianos para resolver algunos problemas que el propio Descartes no trató adecuadamente. 

En el verano de 1663, la epidemia de la peste se extendió nuevamente por el norte de Europa. Esta vez  atacó con particular rigor y duró más de seis años.

La Ética.
Hacia junio de 1665, Spinoza debió pensar que ya tenía material suficiente para completar el manuscrito de su Filosofía, al que más tarde llamaría Ética. Estaba proyectada en tres partes, aunque la versión definitiva, terminada en 1675, y que sus amigos publicaron después de su muerte, fue implementada, revisada y reorganizada en cinco partes: sobre Dios, la mente humana, las pasiones, la servidumbre humana a las pasiones, y la libertad por la vía del poder de la inteligencia. 

El tratado teológico-político.
En 1665, Spinoza interrumpe provisionalmente la redacción de la Ética para escribir su Tratado Teológico-Político, algunas de cuyas cuestiones referidas en su prólogo son: ¿por qué el pueblo es tan profundamente irracional?, ¿por qué se enorgullece de su propia esclavitud?, ¿por qué los hombres luchan por su esclavitud como si se tratase de su libertad?, ¿por qué una religión que invoca el amor y la alegría inspira la guerra, la intolerancia, la malevolencia, la tristeza y el remordimiento?

En 1670 se publica anónimamente el TTP, y en una falsa edición alemana. No obstante, se identificó fácilmente al autor. El contenido de esta obra suscitó intensa indignación entre intelectuales de corte conservador. Deleuze afirma que “todavía hoy no puede leerse el Tratado sin descubrir en él la función de la filosofía como empresa radical de desengaño, o como ciencia de los «efectos»”. Y es que Spinoza buscaría con esta obra comprender la esencia de fenómenos como la religión o la sumisión a la autoridad, para posibilitar una posterior liberación humana en el ideal de un estado democrático.

El tratado político.
En este trabajo, inconcluso, pero cuya redacción data desde 1675, Spinoza da líneas directrices para la organización del Estado, que él deduce de la naturaleza y de la esencia del hombre. No interesa en esta obra indagar sobre cuál ha de ser la mejor forma de gobierno, si la monarquía, la aristocracia o la república, como en otras obras políticas, sino cómo adecuar la organización de un Estado de modo tal que, con independencia de quien lo gobierne, no se salga del cauce del Bien Común.

5. Spinoza en La Haya.
Spinoza se instala en La Haya en algún momento de finales de 1669 o principios de 1670. Tras haber vivido un año en la casa de una viuda llamada Van der Werve, se mudó por última vez en su vida a una casa cercana cuyo propietario era Hendrick van der Spyck. Allí, Spinoza recibió muchas visitas, puesto que por entonces Spinoza gozaba ya de muy buena reputación en La Haya y otros lugares.

En octubre de 1671, Spinoza recibió una carta de Gottfried Wilhelm Leibniz, entonces un joven recién graduado en Derecho en la Universidad de Altdorf. Dada la natural brillantez de Leibniz y su amplio campo de intereses, éste debió ser seguramente el intercambio filosófico más útil y fecundo que Spinoza habría mantenido jamás.

En 1676 se entrevista personalmente con Leibniz. Según Spinoza, se reunieron unas cuantas veces, probablemente en el curso de varias semanas. Leibniz aprovechó para preguntarle sobre sus ideas metafísicas. Y Spinoza, al comprender su interés, le enseñó la Ética, o al menos alguna parte de ella.

Durante el invierno de 1676-77, probablemente Spinoza tuvo un par de vómitos de Sangre.  Se fue quedando cada día más pálido, delgado y débil. No obstante, Van der Spyck y su familia no imaginaron nunca que la muerte de Spinoza fuera tan inminente. Pero el 21 de febrero de 1677, silenciosamente, falleció en compañía de Lodewijk Meyer u otro de sus amigos de apellido Schuller.

6. Trascendencia de Spinoza.
La importancia del pensamiento de Spinoza puede aquilatarse tanto por la influencia que ha tenido en otros filósofos de diversa talla, o bien, por la pertinencia de algunos de sus planteamientos a los problemas humanos contemporáneos. Pese a la publicación de su obra póstuma, su filosofía quedó en la sombra por más de cien años, hasta que en 1783 vuelve a hacerse presente en medio de una polémica entre los filósofos fundadores del idealismo alemán. Gracias a estos y otros militantes del idealismo alemán, incluyendo al mismo Hegel, se discutió críticamente el pensamiento del holandés, sin quedar en meras descalificaciones.

Al mismo tiempo, se puede hablar de una recepción de Spinoza en los hegelianos de izquierda, concretamente en Marx, o bien marxistas contemporáneos como Althusser o Negri quienes ven en su pensamiento filosófico-político el camino nunca recorrido por la filosofía de occidente, un camino bloqueado.

Otro ejemplo notable donde la presencia Spinoza irrumpe es en el estructuralismo francés de Gueroult y Deleuze, a fines de los sesenta del siglo pasado.  En fin, la lista puede ser más larga aún, pero estos últimos casos son más que suficientes para respaldar el argumento de que nuestra época ha realizado una recuperación de Spinoza inusitada en cualquier otro pensador, colocándolo en el centro de algunos problemas actuales.

No obstante, cabe cuestionarse qué aspectos específicos de su filosofía son recuperables. Aunque todos los problemas implícitos en su pensamiento guardan entre sí una estrecha relación, algunos de ellos no significan mucho para nuestro tiempo. Los aspectos metafísicos y epistemológicos, empleados para fundamentar su antropología, ética y política, nos aparecen menos interesantes que estos últimos. Esto, sin embargo, tiene poca importancia, pues el tema fundamental en Spinoza es el hombre y su felicidad o libertad.

El sistema spinozista busca entender la naturaleza del hombre, ubicándolo en su conexión con su entorno natural. Se trata de conocerlo tanto como un cuerpo y como alma o mente. Pero también se trata de entender los efectos o fenómenos humanos, sean psíquicos o físicos, por sus causas. Sólo mediante este conocimiento se puede lograr la felicidad y la libertad. Esta última, además, tanto en un sentido individual como social o político.

En Spinoza tenemos un modelo de ética basado íntegramente en un conocimiento psicofísico del individuo, no en presupuestos morales o religiosos. Justo el modelo que en la actualidad ha comenzado a seguirse, considerando una ética científica. Tenemos un modelo de política que también se apoya en el conocimiento pasional de los individuos y en la organización de las instituciones sociales. Además, hay en esta política una atención especial a los temas de la corrupción y de la democracia, también de relevancia actual.


Mas si no se encontrase en los contenidos de su filosofía respuestas o cuestiones que nos sean útiles para la solución de nuestros problemas presentes, nos quedaría aún su ejemplo. Spinoza vivió su pensamiento. Y fue siempre coherente con un sentido del filosofar como búsqueda de causas inmanentes de los fenómenos humanos o naturales. Su confianza en el pensamiento es digna de emulación por quienes se asuman en el oficio de la filosofía. Esta es, pues, mi invitación a su lectura, a su estudio o a su investigación rigurosa.



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